21 octubre, 2010

VIDEO: Las mujeres de macleta se toman las calles

Por Marcela Alexandre



Señora, ¿cómo está? gritó el conserje del edificio al observar a Claudia Berrios, con su mejilla izquierda en el pasto del antejardín y sus pies enredados en las ruedas de su bicicleta. Sus hijos de 7 y 9 años que la acompañaban  se distanciaron del accidente y detrás de unos automóviles detuvieron sus bicicletas y observaron los acontecimientos.  El hombre al ver la alfombra de pasto recién instalada por un paisajista, hechos un acordeón sobre el antejardín, se molestó y con el ceño fruncido levantó el manubrio y permitió que Claudia pudiera ponerse de pie. Metros más adelante sus hijos la esperaban con sus rostros curiosos y un tanto avergonzados.  Frente a las preguntas de los niños, la mujer  no podía  explicarles cómo perdió el equilibrio. La rabia,  la frustración y el dolor del golpe hicieron que se prometiera que esta situación un tanto humillante no se repetiría. 
Todo  comenzó un mes atrás  cuando en las tardes después de regresar de su trabajo, solía sentarse en el balcón de su departamento  a mirar el hermoso  parque de Pocuro. Los transeúntes aprovechaban las horas del atardecer para pasear  a sus perros quienes con la cabeza gacha, olfateaban los troncos de árboles de su recorrido. Sin embrago, lo que en un principio era una simple observación poco a poco se transformó en una detallada descripción.   Le prestó atención a la ciclovía donde  transitaban  mujeres  y hombres montados en su bicicleta que regresaban de sus trabajos en perfecta armonía con el entorno.  Los automovilistas, en cambio,  aprisionados en una congestión vehicular avanzaban lentamente, con sus rostros cansados, y atrapados en sus pensamientos.  En un arranque de libertad, decidió dejar su automóvil y transformarse en una ciclista urbana. Se movilizaría en bicicleta al metro y de ahí a su trabajo, lo que además de ejercitación, le serviría para ahorrar dinero.   Así fue como después de no pedalear por décadas, salió por primera vez de paseo con sus hijos. El resultado no fue alentador. Ya de vuelta a su hogar, marcó un número apuntado y se inscribió en la escuela Bici Mujer. 


Claudia Berrios en su clase de Mecánica en la escuela
Bici Mujer


Macleta está  un grupo de ciudadanas que promueven el ciclismo como  un medio de transporte entre las mujeres. Está compuesto por 11 miembros estables y más de 300 mujeres que participan en sus diferentes actividades. Tienen cuatros líneas de acción, la primera es la investigación en donde recopilan datos e información de las  mujeres que desean o andan en bicicleta en la ciudad. Descubren sus  motivaciones o miedos y entregan esta información a las autoridades de manera de ayudar a la toma de decisiones. La segunda es la asociatividad, en donde están en permanente unión con otros grupos de ciclistas y con asociaciones de ciclistas urbanas en México, Uruguay, Ecuador y USA. La tercera es la participación en la política pública y en el Ministerio de Transporte de manera de que el ciclismo urbano sea  tomado en cuenta como un medio de transporte válido y se establezcan los deberes y derechos. Finalmente, la cuarta línea de trabajo es la escuela Bici Mujer en donde enseñan a usar correctamente la bicicleta como un medio de transporte. Educan a mujeres que no saben moverse en bicicleta  hasta aquellas que saben pedalear pero por falta de actitud y de seguridad no se atreven a hacerlo. Las monitoras las empoderan de confianza, libertad y voluntad como usuarias de la vía.  

Sofía López integrante de esta asociación nos cuenta que en Chile, las mujeres constituyen el 20% de los ciclistas urbanos y que la principal razón por la cual las mujeres no se movilizan en bicicleta es la falta de seguridad en las calles. A este respecto Sofía señala, que el transporte necesita una mirada de género, y mientras las mujeres no alcemos la voz y exijamos nuestros derecho a circular por las calles, la ciudad poco a poco se transformará en un lugar hostil y liderados por los automovilistas. El ciclista debe pelear el  lugar del automóvil y no quitarse el espacio al peatón en la vereda. Para esto  las monitoras enseñan técnicas de comportamiento  y consideraciones especiales que deben poseer  las ciclistas para bajarse de la vereda y ocupar el lugar que les corresponde en la calle. El 85% de las emisiones de CO2 de Santiago proviene de los autos, por lo que es fundamental como política nacional promover y facilitar el transporte ecológico y sustentable, ya sea promoviendo la construcción de ciclovías y promulgando una ley que establezca las obligaciones y los derechos de las  ciclistas. 

Cuando le pregunto a Sofía cual es la tendencia que ha visto con el paso de los años, su mirada se ilumina y responde “Veo que en Chile cada vez más, las mujeres se cuestionan la posibilidad de moverse en bicicleta y se están atreviendo a cambiar su modo de vida a uno más sustentable. Es muy importante que como mujeres,  hagamos ver en nuestras autoridades políticas  la necesidad de legislar al respecto. 

Lo que ennoblece aún más a este grupo de mujeres,  es que no tienen fines de lucro y todo el dinero que recaudan en la escuela Bici Mujer lo reinvierten en colaciones para las propias alumnas, pago de arriendo de salones para las charlas y en  repuestos para las bicicletas que les donan.  ¡Todo un ejemplo a seguir!